02 enero 2012

Feliz 2012

Ningún obsequio más amable prodiga el año que se inicia que aquel sosegado paisaje de las calles EL PRIMER DÍA DE ENERO.



Soledosa, desolada,

el primer día de enero,

Lima luce abandonada.

Ya no afanes o te quiero,

‘feliz año’ ni bengalas,

sólo exangües y serenas

las calles parecen salas

donde pasean las penas.



Los postes son candelabros

marchitos por un borracho

que riega su descalabro

convertido en mamarracho,

y plácido, muelle, un coche

se asemeja a un confortable,

donde la gran mala noche

duerme un señor respetable.



Y a modo de alfombra persa

de pieza deshabitada

yace vacua la calzada,

con sus ronquidos conversa

quien diciendo dice nada,

y el primer día de enero

sueña verse renovada

hasta el agua del florero.

Nicolás Yerovi
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