02 enero 2006

Los años Inmóviles de Nicolás Yerovi


Foto de Herman Schwartz

PRESO DE LUZ
Mi pequeña Paloma juega aquí al lado, a la cocina. Ella tiene algo más de dos años y esa sonrisa que viene de siglos y llena mi vida.
Paloma revuelve con una cuchara la sopa invisible que en su olla de juguete ha preparado. “Come, papi -me dice- tu comida”. Y yo bebo ese caldo de ilusión que ella pone entre mis labios, ese poco de aire de la tarde, esa mentira prodigiosa.
Sé que ella me alimenta como las olas la orilla, como un cuerpo la sombra que dibuja en la arena. Si me faltara su alimento yacería extenuado ante los astros, oscurecido, vano y sin deseos.
Pero Paloma está aquí, jugando a la cocina, y soy preso de luz a su costado.
Malecón de Miraflores, junio de 1982.
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